Algunas de las familias que mejoraron la convivencia con sus perros gracias a nuestro método práctico y cercano.
Ya en la primera clase, Pili hizo todo lo que se le indicó. A 4 meses de entrenamiento, ya no tiran de la correa, Pili bajó muchísimo su ansiedad.
Llamé a Leonardo porque mi perro era bastante agresivo, no podía yo entrar a la casa, me quería siempre atacar. Con una sola clase él es ya otro perro.
Nosotros teníamos muchos problemas con Picante, nuestro Pitbull. Ahora logramos que obedezca cuando salimos a la calle.
Mi perra Begonia es sorda. Leonardo tuvo que entrenarla con señas y ahora está mucho más tranquila.
Lennon era insoportable: no podía sacarlo a la calle, mordía, no me hacía caso. Gracias a Leonardo vivimos ahora en comunidad tranquila.
En un mes y medio Apolo logró convivir en nuestra nueva casa con tres perros distintos sin ningún problema.